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Permiso para no poder

Jueves 26 de noviembre de 2020, por Alianza en Jesús por María

¿A dónde iré lejos de tu aliento,
a dónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro.

Si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda,
me agarrará tu derecha.
(Sal 138)

A veces tienes que darte permiso para no poder.
No poder escuchar, porque ya hay demasiadas palabras que caen sobre otras palabras amontonadas, tanto que no llegas a procesarlas.
No poder hablar, porque dirías algo de lo que te puedes arrepentir.
No poder sonreír porque los ojos no quieren.
No poder pelear porque faltan las fuerzas.
No poder rezar porque el grito de dentro no te deja.
No poder asentir, porque niegas.
No poder querer bien, porque se te atraviesan dentro los malos humores.

Entonces, justo cuando te sientes más impotente, menos a la altura de tantas expectativas, tuyas y ajenas, tal vez es cuando más preparado estás para dejarte tocar por Dios.
Porque reconoces, con absoluta evidencia, que no puedes.
Pero Él sí.

José María Rodríguez Olaizola