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Mi corazón. Un ancho mar

Sábado 31 de octubre de 2020, por Alianza en Jesús por María

Misericordia, Dios mío, misericordia,
que mi alma se refugia en ti;
me refugio a la sombra de tus alas
mientras pasa la calamidad.

Invoco al Dios Altísimo,
al Dios que hace tanto por mí:
desde el cielo me enviará la salvación.

Elévate sobre el cielo, Dios mío,
Y llene la tierra tu gloria. (Sal 56)

Dios mío,
mi corazón es un ancho mar
siempre revuelto por las tempestades:
haz que en ti encuentre la paz y el descanso.

Tú que mandaste al viento y al mar que se calmaran,
y al oír tu voz se apaciguaron,
ven ahora a caminar
sobre las olas de mi corazón
para que recobre la paz y la tranquilidad
y pueda poseerte como mi único bien,
y contemplarte como la luz de mis ojos,
sin confusión ni oscuridad.

Que mi alma, Dios mío, quede libre
de los confusos pensamientos de este mundo,
se refugie a la sombra de tus alas
y encuentre allí
el lugar del consuelo y de la paz.

(San Agustín. Medit. 37)