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Camino de Santiago

Domingo 10 de octubre de 2010, por Alianza en Jesús por María

CAMINO DE SANTIAGO

PEREGRINOS HACIA LA LUZ

Con motivo del año Santo Compostelano, el encuentro de jóvenes de verano ha sido la realización del Camino de Santiago.
El día 16 de julio 59 jóvenes de toda España junto con 6 aliadas iniciamos nuestro camino siguiendo la ruta de la Plata. El punto de encuentro fue la estación de autobuses de Madrid a las 15 horas, desde allí un autobús nos llevaría hasta Xinzo de Limia, primera etapa de nuestro camino. Nos esperaban 156 Km. y 8 días de caminar, convivir y compartir.
La ruta fue la siguiente:
Día 16: Llegada a Xinzo de Limia
Día 17: Xinzo de Limia- Allariz (19 Km.)
Día 18: Allariz- Orense (22 Km.)
Día 19: Orense- Cea (22 Km.)
Día 20: Cea- Castro- Dozón (19 Km.)
Día 21: Castro- Dozón- Lalín (16 Km.)
Día 22: Lalín- Bandeira (20 Km.)
Día 23: Bandeira- Boqueixón (18 Km.)
Día 24: Boqueixón- Santiago de Compostela (20 Km.)
Día 25: Santiago de Compostela
Día 26: Regreso

Nuestra primera noche como grupo finalizó a las 1 de la mañana. Tras la cena y colocarnos en el polideportivo, realizamos nuestro primer círculo. Una vela en el centro simbolizaba a Jesús, para tener presente quién nos había convocado. Esto nos sirvió para conocernos un poco más y compartir nuestras expectativas con respecto a aquel encuentro.
Las 6 de la mañana llegaban pronto: levantarse, recoger y mochilas a las espaldas. Pero antes de iniciar la marcha se nos regalaba una frase del Evangelio del día acompañada de unas preguntas que íbamos “rumiando”, especialmente durante la primera hora de camino que realizábamos en silencio. El primer día el regalo fue doble, ya que también se nos entregó un pequeño rosario que nos ayudó a tener presente de forma especial a María, no sólo ese día sino a lo largo de todo el camino.
Muchas horas de camino por las mañanas: desde las 7 aproximadamente hasta las 12, 1…o 2, como el día que llegamos a Orense. Sobre las 9.30 realizábamos una pequeña parada para reponer fuerzas, ¡creo que a todos se nos cambiaba la cara cuando veíamos a lo lejos a Balbina y Carmen con los víveres!
Las tardes eran más relajadas. Había tiempo para descansar, ensayar cantos, formación, paseos, celebrar los sacramentos de la Eucaristía y el perdón e incluso para darnos un chapuzón cuando encontrábamos una piscina.
Tras la cena, una compañera, Mª Carmen, realizaba una crónica de lo que había sido el día. A todos nos ayudaba ese momento para poner en orden todo lo que habíamos pensado, visto, sentido…vivido.
A la llegada a Lalín nos esperaba una sorpresa especial. La cruz de las Jornadas Mundiales de la Juventud que llegará a Madrid en agosto del próximo año se encontraba allí. Estuvimos en el acto que se celebraba presidido por el obispo y la pudimos tocar. También tuvimos la suerte de estar presentes en su salida de la iglesia. Esa misma mañana se nos había entregado una pequeña cruz de madera que hizo que este encuentro casual fuera aun más emotivo.
El día 24 la hora de levantarse se adelantó hasta las 3 de la mañana. A pesar de todo no nos costó mucho, la meta estaba cerca y queríamos llegar a tiempo para asistir en la Catedral a la misa del peregrino. Así, a las 9 de la mañana ya habíamos llegado a las afueras de Santiago donde un autobús nos esperaba para recoger las mochilas ya que no se puede entrar con ellas a la Catedral.
La entrada a la Plaza del Obradoiro fue especialmente emotiva. Todos llevábamos la camiseta del encuentro. Una marea azul agarrada de las manos, corriendo hacia la Catedral. Satisfacción, alegría, risas, alguna lágrima de emoción…todo tuvo cabida en ese momento. Ya habíamos llegado a la meta, ahora tocaba disfrutar de Santiago. En la misa del peregrino tuvimos la oportunidad de participar activamente leyendo la invocación al Apóstol y la Primera Lectura.
Por la tarde, a eso de las 6, cogimos la guitarra, nuestra bandera JURD, bocadillos y nos dirigimos de nuevo a la Plaza del Obradoiro. Había que llegar temprano y coger sitio para ver el espectáculo de fuegos artificiales que tendría lugar por la noche, a eso de las 11.30. Mereció la pena todas las horas de espera.
El día de Santiago y tras asistir a la Eucaristía nos dirigimos a dar el abrazo al Santo pero tuvimos que cambiar los planes ya que había mucha gente, así que pudimos disfrutar del ambiente de la ciudad en un día tan señalado: buen tiempo (como a lo largo de todo el Camino), bandas de gaitas tocando por las calles, gente por todos lados: peregrinos, turistas. Tras la comida recogimos la Compostelana, la prueba palpable de nuestro peregrinar. Y después tiempo para las compras, los regalos para la familia y amigos. Algunos volvimos a intentar abrazar al Santo y después de algunas horas de espera lo conseguimos.
Llegó la última noche, último círculo para dar gracias a Dios por todo lo vivido, unos en voz alta y otros en silencio. Fue uno de los momentos más emotivos, después de tantos días juntos había llegado el final. Mentalmente todos volvimos a recorrer el camino, recordamos nuestros cansancios, las lágrimas de alegría, también de dolor, las palabras de ánimo que habíamos recibido de los compañeros, las sonrisas en el momento adecuado, todas las cosas que a cada paso habíamos ido sacando de nuestra mochila y todas las que habíamos metido en su lugar y con las que regresábamos.
Y recordando a Aquel que nos había reunido allí, pusimos fin a nuestro Encuentro, a aquella etapa de nuestro camino personal que habíamos tenido la suerte de compartir.

¡Gracias Alianza por todo lo recibido!

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